En esta alegre mañana del segundo sábado de abril te damos gracias por la vida que nos regalas y los buenos propósitos y acciones que realizaremos. Si realmente te hemos encontrado como Resucitado, nadie nos puede parar de proclamarte a Ti y a tu Buena Nueva de salvación. Pero, más impactante y más convincente que cualquier cosa que digamos será el lenguaje vivo de nuestras actitudes y acciones. Esa debería ser nuestra experiencia, como fue la de los apóstoles. Danos la fuerza necesaria para seguir caminando en la cotidianidad de nuestra vida con ojos de esperanza y corazón renovado y así no seamos incrédulos sino hombres y mujeres llenos de fe que proclamamos con nuestras actitudes y buenos propósitos que estas vivo y actuante en medio de nosotros.
Señor, creemos en Ti, pero necesitamos aumentar la fe porque la incredulidad y la dureza de corazón, que recriminas en tus discípulos, están también presentes en nuestra vida cotidiana, cuando se presentan los problemas, cuando la exigencia de cumplir tu voluntad se ve superior a las propias fuerzas o cuando no comprendemos o aceptamos las dificultades. Ilumina nuestra oración para que tu luz y tu verdad nos lleven a predicar tu Evangelio. Que nuestra Madre Santísima Señora de la Pascua sea nuestra compañía y auxilio. Amén
Como siempre Rosario y Eucaristía por todos ustedes, nuestros enfermos y nuestras necesidades. Los abrazo y los bendigo..
