El 11 de febrero de 1858 Nuestra Señora se apareció en Lourdes a una muchacha sencilla, Bernardita Soubirous. Desde entonces, millones de personas se ha congregado en ese pueblo y han experimentado allí una renovación de su fe y, para algunos, también recuperación de la salud física. El mayor milagro de Lourdes consiste quizás no tanto en sus curaciones espectaculares, sino en la atmósfera de oración confiada de los peregrinos y en la unidad de la fe de los pobres y ricos, los sanos y los enfermos. Por eso hoy nos acogemos a la maternal intercesión de la Virgen.
María, ruega por todos tus hijos e hijas que están enfermos, ruega por todos nosotros, por nuestras enfermedades, las del cuerpo y las del espíritu. Que tu intercesión poderosa nos libre de todo mal, de toda parálisis, de todo egoísmo destructivo, de la pobreza de tener un corazón cerrado y ciego. Nos acogemos a tu amor Señor y te pedimos que nos ayudes a llevar la cruz que Tu quieres que carguemos ayudanos a que nosotros mismos no la hagamos pesada y al contrario nos ayudes a cargarla. En este jueves que estamos iniciando y nos señala el camino del amor, te pedimos Señor que por intersecion de la Madre del Cielo la Virgencita de Lourdes encontremos oasis de ternura y de bondad en medio del abrasador sol del egoísmo y la desesperante sed de la envidia. Como la mujer de fenicia ayúdanos Señor a ser insistentes y tener la misma fe de esta mujer. Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias. Amén. Un muy feliz y esperanzador jueves vocacional. Amén
11-feb.-2021 jueves de la 5.ª semana del Tiempo Ordinario
El 11 de febrero de 1858 Nuestra Señora se apareció en Lourdes a una muchacha sencilla, Bernardita Soubirous.
