Día agradable para bendecir y ser bendecidos por tu amor. Hoy nos dices: “levántate con ánimo y esperanza, con optimismo, porque yo estoy contigo”. Qué gran lección de amor y fraternidad la que nos regalas en este día, Señor. Pedro te pregunta: ¿Cuántas veces tengo que perdonar? ¿hasta siete veces? Tu respuesta lo sorprende al igual que a nosotros: No te digo siete, sino hasta setenta veces siete. A veces no perdonamos ni una sola vez y, si perdonamos, no olvidamos. Regálanos un corazón como el tuyo, para que siempre estemos dispuestos al perdón. En este día te pedimos que nos ilumine el espíritu Santo para responder algunos interrogantes: ¿somos nosotros por naturaleza comprensivos y estamos dispuestos a perdonar? ¿perdonamos de corazón? ¿nos movemos por lo negativo y nos olvidamos de borrar las ofensas de los otros? ¿somos injustos cuando queremos ser perdonados y no perdonamos? Hoy, con corazón sincero, elevamos nuestra plegaria: Tú sabes, Señor, cómo en ocasiones tenemos dificultad para perdonar y casi tenemos que arrancar el perdón de nuestros corazones. Quizá no sabemos perdonar lo que condenamos en nosotros mismos; somos al mismo tiempo culpables y ofendidos. Señor, ayúdanos a entendernos a nosotros mismos para que seamos más comprensivos y aprendamos a perdonar genuina y totalmente. Perdónanos cuando nos movemos más por lo negativo y nos olvidamos de borrar las ofensas de los demás. Somos injustos cuando queremos ser perdonados y no perdonar. Que no seamos como el siervo que no perdona, a pesar de haber sido perdonado; nuestra actitud sea de saber perdonar desde el corazón y con el corazón. Arranca en nosotros todo el rencor que nos impide ser felices y danos la capacidad de sanar y saber sanar heridas abiertas, que fácilmente podemos curarlas con las palabras que nos has enseñado en el Padre Nuestro: perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Amén.
Feliz y vocacional jueves, llenos de perdón.
