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12-jun.-2021 sábado de la 10.ª semana del Tiempo Ordinario

Conmemoración del Inmaculado Corazón de María

Por este bello despertar y contemplando un nuevo amanecer, lo único que podemos decir es: gracias, Señor, porque además de vivir un nuevo día, nos resulta especial porque vivimos el amor con que colmaste el Corazón de María, la Madre de tu Hijo y también Madre nuestra.

Por tu gran bondad nos la has dado a nosotros para que abramos nuestros corazones a tu palabra y a tu amor, de forma que podamos buscar siempre tu voluntad en todo lo que proyectamos y hacemos. Que ella también toque nuestros corazones y los haga sensibles a las necesidades de nuestros hermanos, en sus tristezas y preocupaciones, en su soledad y desesperanza. Tú le has dado un corazón sabio y obediente,

para poder cumplir a la perfección tu voluntad; le diste un corazón nuevo y amable, en el que te complacías y en el que inscribiste la ley del amor. Le diste un puro e indiviso corazón, para que fuera digna de ser la Virgen Madre de tu Hijo y de regocijarse viéndote para siempre. Le diste un corazón firme y vigilante para que pudiera aguantar sin miedo la espada de dolor y esperar en fe la resurrección de su Hijo.

A ti Madre te damos gracias por tu obediencia al Padre y por haber aceptado generosamente ser nuestra madre. Perdónanos las ocasiones en que somos desobedientes y egoístas y ayúdanos con tu ternura y tu bondad a hacer la voluntad de Nuestro Hermano Mayor, “hacer lo que Él nos diga” y a recibir el calor y el cariño de tu Inmaculado Corazón. Gracias Madre por tenernos en tus brazos y dejar que nos recostemos en tu Santo Regazo. MADRE DE LA TERNURA Y DEL AMOR, INTERCEDE POR NOSOTROS. INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA SÉ LA SALVACIÓN DEL ALMA MÍA. Amén.

ORACIÓN

Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones. Quiero ser como tú quieres que sea, hacer lo que tú quieres que haga. No temo, pues siempre estás conmigo. Ayúdame a amar a tu hijo Jesús, con todo mi corazón y sobre todas las cosas. Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo.

Consagración del hogar y la familia al Inmaculado Corazón de María

¡Oh, Virgen María!, queremos consagrar hoy nuestro hogar y cuantos lo habitan a vuestro Purísimo Corazón. Que nuestra casa, como la tuya de Nazaret, llegue a ser un oasis de paz y felicidad por el cumplimiento de la voluntad de Dios, la práctica de la caridad, y el abandono a la Divina Providencia, ¡Que nos amemos todos como Cristo nos enseñó! Ayúdanos a vivir el cumplimiento de la voluntad Divina y envuélvenos en tu ternura. Te pido por los hijos que Dios nos ha dado para que los libres de todo mal y peligro de alma y cuerpo, y los guardes dentro de tu Corazón Inmaculado. Dígnate, Madre nuestra, transformar nuestro hogar en un pequeño cielo, consagrados todos a vuestro Corazón Inmaculado. Amén. ¡Corazón Inmaculado de María, sálvanos!

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.