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16-abr.-2026, jueves de la 2.ª semana de Pascua

«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5, 29)

El camino que iniciamos en este nuevo día que generosamente nos concedes sea esperanzador y amoroso, de servicio y disponibilidad, lleno de tu presencia, porque sabemos que todo lo que colocamos en tus manos, todo es bendecido en ti. 

Señor, tú nos has precedido y has dado testimonio de las cosas que habías visto y oído. Danos tu Espíritu para que te mostremos como palabra viva y actuante a nuestros hermanos y danos fortaleza, para que sepamos vivir tu palabra y proclamarla, para llevar tu palabra esperanzadora que es capaz de transformar los corazones endurecidos y permítenos que lo hagamos en sinceridad y sin temor. 

Hoy nos regalas el ejemplo de tus discípulos que enfrentaron situaciones difíciles y las pudieron superar porque confiaron en ti: «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5, 29). «Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen» (Hechos 5, 32). Danos tu Espíritu que nos haga testigos de amor, caridad, solidaridad y fraternidad y que alegremente vivamos este día en servicio y disponibilidad. Amén. 

Bendecido jueves vocacional y testimonial. 

PALABRA DEL PAPA

Entonces, esto significa que el juicio final ya está en acción, comienza ahora en el curso de nuestra existencia. Tal juicio se pronuncia en cada instante de la vida, como confirmación de nuestra acogida con fe de la salvación presente y operante en Cristo, o bien de nuestra incredulidad, con la consiguiente cerrazón en nosotros mismos. Pero si nos cerramos al amor de Jesús, somos nosotros mismos quienes nos condenamos. La salvación es abrirse a Jesús, y Él nos salva. Si somos pecadores —y lo somos todos— le pedimos perdón; y si vamos a Él con ganas de ser buenos, el Señor nos perdona. Pero para ello debemos abrirnos al amor de Jesús, que es más fuerte que todas las demás cosas. El amor de Jesús es grande, el amor de Jesús es misericordioso, el amor de Jesús perdona. Pero tú debes abrirte, y abrirse significa arrepentirse, acusarse de las cosas que no son buenas y que hemos hecho. El Señor Jesús se entregó y sigue entregándose a nosotros para colmarnos de toda la misericordia. (Papa Francisco, Audiencia general, 11 de diciembre de 2013)

ORACIÓN 

Querido Padre que estás en los cielos, te pedimos que nos des la fuerza y que el Espíritu Santo nos llene de fortaleza y sabiduría para poder defender tu palabra y luchar con las injusticias del mundo, bendícenos con tu amor y tu gracia, también te damos gracias por estar presente en nuestras vidas en todo momento en testimonios de amigos y también propios. Amén. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-16-de-abril-de-2026

En este evangelio “arriba y abajo” son algo más que simples adverbios de lugar. Arriba significa “trascendente” el mundo del Espíritu, el mundo de Dios. Abajo hace relación a nuestro pequeño mundo “inmanente” cerrado en sí mismo. Desde el momento en que Dios ha determinado “encarnarse” en este mundo, el cielo ha bajado a la tierra y la tierra ha subido al cielo. Por eso dice Jesús que “el que cree en el Hijo tiene vida eterna”. Por eso es peligroso oponer lo humano y lo divino; lo espiritual y lo material. Lo humano no se opone a lo divino sino a lo “inhumano” a los bajos instintos, a lo bestial que todavía queda en el hombre herido por el pecado y de lo cual debe liberarse. Persona espiritual no es aquella que sólo se dedica a las cosas espirituales y se desentiende de este mundo, sino la persona que posee el Espíritu de Jesús y se va liberando de todo aquello que le “despersonaliza”. Por eso el santo es el más humano, el más cercano, el más libre, el más misericordioso. Santa Teresa de Jesús se dice: «Tanto más humana cuanto más divina y tanto más divina cuanto más humana».

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.