Te saludamos Madre en este día y en tu protección y auxilio confiamos.
Señor: María, estuvo siempre abierta a la palabra de Dios con una mente y un corazón llenos de fe y de confianza. Hoy, en este día en que la honramos bajo el título de Nuestra Señora del Carmen, queremos confiarnos a ti como ella lo hizo, meditar tus palabras y buscar ─en todo─ tu voluntad. Haz que tu voluntad sea la nuestra, y que al igual que María cumplió el servicio en la visita a su prima Isabel, nosotros seamos visitados y revestidos de su bondad y su ternura. Gracias, Señor, por dejarnos en nuestra Madre Santísima, el verdadero testimonio de humildad y sencillez. Dichosa Tú, Madre Santísima, porque escuchaste la Palabra y la pusiste en práctica. Gracias, Madre, por enseñarnos a ser obedientes y cumplir la voluntad celestial. Un muy feliz y consagrado viernes.
Consagrémonos a María nuestra Madre:
Consagrarnos a María significa ponernos en sus manos, a su servicio y disposición. Y ella nos guiará hacia Jesús. Consagrarnos a ella significa dejarse llevar sin condiciones, sabiendo que ella conoce mejor el camino y que podemos descansar tranquilos en sus brazos de madre. Consagrarse a la Virgen significa vivir permanentemente en su Inmaculado corazón. Es dejar que ella actúe por nosotros. Por eso confiemos plenamente en ella y dejémonos llevar sin condiciones: "Oh, Madre, nos queremos consagrar a Ti. Hoy consagramos nuestras vidas. Sentimos la necesidad de tu presencia para que nos protejas, nos guíes y consueles. En Ti nuestras almas encontraran reposo y protección " a ti nos acogemos y confiamos que sigas intercediendo por nosotros. Amén.
Guíanos siempre hacia Tu Hijo. Amén
Madre del Monte Carmelo: ruega por nosotros.
