Te glorificamos y te damos gracias por tu bondad y misericordia al darnos este nuevo día que iniciaremos en tu nombre y cumpliendo tu voluntad. Una vez más, Tu nos haces una llamada al realismo. Nos invitas a dejar de lado la imagen, la apariencia, y a centrarnos en la realidad. Lo importante no es que nos vean orando, sino que recemos de verdad. Lo importante no es que nos vean ayudando a los pobres, sino que dediquemos parte de nuestro tiempo y recursos a ayudarlos, aunque no nos vea nadie hacerlo. Lo importante no es que nos vean ayunando sino ayunar de verdad de las injusticias y de todas las cosas complicadas que están a veces en nuestro corazón. Ser lo que somos independientemente de que nos vean o no nos vean. Tú nos das no solamente las cosas que necesitamos sino también compartes con nosotros lo mejor de ti mismo. Acepta de nuestras manos, nuestros humildes dones que hemos recibido de ti; con ellos queremos expresar que también estamos dispuestos a compartir con otros, sin poner nada más que nuestra humildad y sencillez y darnos a nosotros mismos contigo. Ahora saldremos a nuestras actividades y esperamos contar con tu presencia para practicar la justicia, hacer el bien a todos, servir generosamente y amar como tú nos amas. Amén.
Un muy feliz miércoles vivido en Alegría y generosidad.
