En este día tenemos tanto para darte gracias, Señor: nuestra vida, nuestras familias y nuestro trabajo, nuestros sentidos, nuestras manos, nuestros pies. Con todo esto, ahora te pedimos que todo lo que hagamos y realicemos de palabra y de obra sea para glorificarte. Qué grande eres, Señor, en generosidad y amor cuando, sin importar qué hora sea, nos envías a trabajar a tu viña. Para nosotros es importante que lo podamos hacer en los signos que tú nos das. Aunque a veces nos sintamos débiles y cansados, Tú nos das fortaleza y fuerza para no desfallecer.
Queremos abrirnos a la fuerza de tu amor, para que nos ayudes en el calor sofocante del día a soportar las cargas de nuestras luchas y a buscar tu voluntad en todo lo que hacemos. Que hagamos nuestro servicio ─bien sea mucho o poco─ sin sentir egoísmo ni envidia porque el trabajo de otros sea más o menos que el nuestro y que, cuando llegue el atardecer, podamos sentir la satisfacción de que cuanto hemos podido realizar y servir ha sido hecho en amor. Que nuestra paga sea la satisfacción de habernos entregado y haber dado esperanza y consuelo a nuestros hermanos. La intercesión de san Ezequiel Moreno nos ayude y consuele en cada momento de nuestras vidas y como él, podamos sentir la fidelidad a tu amor y a tu misericordia. Amén.
Feliz y encantador miércoles, colmado de bendiciones.
