Buen y bendecido despertar el que recibimos gratuitamente de tu generosidad. En este día, con un corazón agradecido, ponemos en tus manos nuestras actividades, nuestros anhelos y esperanzas para que tú los bendigas. En este último día laboral, Tú nos envías un mensaje de esperanza ante nuestros desánimos y agobios; con tu gracia nos invitas a sacudir nuestra pereza, porque quieres soplar tu espíritu de vigor y amor en nosotros, para que la esperanza llene nuestros corazones y el amor nos haga caminar optimistas hacia adelante y podamos servir con los mismos sentimientos de bondad y generosidad. Gracias por darnos la ocasión de amarnos los unos a los otros como Tú nos has amado. Escribe estas palabras con fuego en nuestros corazones y en nuestras obras, para que nunca nos olvidemos, sino que por su poder nos renovemos interiormente y marchemos confiados en tu presencia, ya que tú nos has asegurado que estarás siempre con nosotros y que renuevas nuestro espíritu con el don de la fortaleza. Concédenos amar con tus mismos sentimientos y que este amor sea como nos dice san Pablo: “un amor que cree sin reservas, espera sin reservas y soporta sin reservas”. Vivamos la experiencia del servicio, la entrega y la disponibilidad, amando desde el corazón y con el corazón. San Bernardo Abad, doctor de la Iglesia, nos ayude para que, como él, nosotros comprendamos que el verdadero amor se da desde la inteligencia, desde el corazón y desde la sabiduría. Nuestra Madre Santísima nos guarde y nos auxilie. Amén.
Un muy feliz y amoroso viernes.
