De la salida del sol hasta el ocaso contemplamos la grandeza de tu amor y gracias a tu bondad iniciamos nuestra jornada laboral. Retomamos las actividades y lo hacemos pensando que con ellas te glorificaremos, porque tú las bendecirás y harás prósperas las obras de nuestras manos. Gracias por las palabras que nos regalas hoy, y que meditaremos al sentirnos como verdaderos sembradores de ilusiones de consuelo y de amor.
Cuántas veces hemos escuchado esta parábola del sembrador: «Cayó en tierra buena y dio grano». Aquella mañana saliste de casa, Señor, y quizás al observar la multitud y los sembrados que fuiste encontrando hasta llegar al lago te inspiraste en ellos para hablar de la semilla: «salió el sembrador a sembrar la semilla».
Hoy nos invitas a buscar la tierra buena para que la cosecha sea abundante. La tierra buena que encontraremos es el corazón de nuestros hermanos; allí es donde quieres que sembremos la semilla de tu palabra. Ayúdanos a ser sembradores pacientes y optimistas, no permitas que nuestra semilla caiga en el terreno árido de corazones duros y sordos a tu palabra; por el contrario, ayúdanos a buscar los corazones que necesitan de ti y de nuestra disponibilidad. Darnos la alegría de comenzar esta media semana llenos de alegría y felicidad; que podamos contagiar a los demás con la gracia de tu presencia. Sabemos que lo lograremos porque somos bendecidos y contamos con tu presencia y con el auxilio de Nuestra Madre Santísima. Amén.
Un muy buen inicio de labores en este miércoles y con actitud positiva. Abrazos y bendiciones abundantes.
