Pasar al contenido principal

23-abr.-2021 viernes de la tercera semana de Pascua

Te damos gracias y depositamos nuestra confianza “porque nada es imposible para ti”

En el inicio de un nuevo día que comienza a transcurrir, en el que algunos iremos a nuestras labores cotidianas y otros estaremos compartiendo con nuestras familias, te damos gracias y depositamos nuestra confianza “porque nada es imposible para ti”. Señor, tú te hiciste carne, y te has metido completamente en nuestras vidas y nuestra historia para hacerlas tuyas, para que te encontremos en los acontecimientos de nuestro diario vivir. Has asumido nuestra debilidad para elevarla y fortalecerla ahora es una «carne» divinizada, habitada por el Espíritu, consagrada desde nuestro bautismo. En ti comienza una nueva vida, porque nos haces Hijos y herederos. Y «comer tu carne» significa que aceptamos y asumimos seguirte incondicionalmente. Significa también que nos vamos transformando en ti, en Cuerpo y Carne tuya (“ya no soy yo el que vive, sino Cristo que vive en mí”.) Significa que aceptamos ser también nosotros pan que se entrega para que otros se alimenten, siguiendo tu mandato: “Haced esto en memoria mía”. Significa que aceptamos la entrega y el sacrificio a ejemplo de Pablo cuando lo hiciste tu discípulo. Y significa que, si nosotros somos tu Cuerpo ya que tú eres la Cabeza, debemos vivir como comunidad fraterna unidos en el amor y buenos sentimientos. Pablo te encontró y se transformó en una persona totalmente nueva, completamente cambiada. Ayúdanos a que nuestro encuentro contigo produzca la misma transformación, ya que tú nos dices hoy: “Los que comen mi carne y beben mi sangre viven en mí y yo en ellos”. Que vivas plenamente en nosotros y como a Pablo, envíanos a cumplir tu voluntad. Un muy feliz y santificado viernes llenos del amor de Dios y dispuestos a dar testimonio. PERMÍTENOS QUE PERMANEZCAMOS UNIDOS EN TU AMOR, ALIMENTÁNDONOS CON TU CUERPO, ÚNICO PAN VERDADERO.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.