Damos gracias por un nuevo día que comenzamos a disfrutar y que esperamos según tu voluntad, que sea de servicio y entrega, de amor y fraternidad. En el jardín de nuestro corazón hay frutos buenos y malos, trigo y cizaña, bien y mal. A nosotros nos toca cuidar de nuestra tierra para intentar que las mejores semillas plantadas por El Padre Celestial, germinen, crezcan y den fruto. Igual que hace el labrador, hay que remover la tierra para oxigenarla, hay que abonarla, hay que limpiarla de cizaña, plagas y malas hierbas. Ese es nuestro trabajo. Tenemos que intentar, con la ayuda de tu gracia, que las malas semillas que han caído en nosotros y que el maligno se empeña en sembrar mediante el engaño, no fructifiquen. Tú nos dices: “se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces”. Ayúdanos, Señor, a ser auténticos y no falsos; fructíferos y no estériles; buenos y no egoístas. Sabemos que estamos a tiempo para que siga creciendo lo mejor que has plantado en nosotros y que por tu mano bondadosa y cariñosa nos cuidas, nos riegas con tu palabra llena de esperanza y quitas la mala hierba del egoísmo, el engaño, la pereza y los malos pensamientos. Que nuestros frutos sean los que Tú quieres de nosotros y nuestros hermanos esperan recibir.
!!!CUIDADO CON LOS FALSOS PROFETAS!!! Cerremos los oídos del corazón para no dejarnos seducir. Un muy alegre miércoles, pleno de frutos buenos.
