En la alegría de saber que una semana termina y que sólo hay motivos de felicidad y alegría por lo recibido de tu parte y lo que hemos podido compartir con nuestros hermanos; para otros una semana de altibajos, y dificultades, pero superadas gracias a tu presencia. En nuestra cotidianidad vivimos y meditamos tu palabra que, a veces, para nosotros al igual para aquellos que estaban contigo cuando la pronunciaste, pueden resultar dura y hasta escandalosa. Pero, como “es el Espíritu quien da la vida”, también es el único que puede ayudarnos a no quedarnos escandalizados, a no ser tibios, o quedarnos en nuestras comodidades y a Confiar más en ti; comprender tu mensaje y ante todo dejarnos iluminar por el Espíritu Santo. Y por eso, esta debiera ser nuestra constante oración: “Ven Espíritu Santo y transforma los corazones de tus fieles”. Necesitamos orar “para no caer en la tentación” de renunciar al Único que puede salvarnos, al Único que tiene palabras de vida eterna, al santo de Dios que eres Tú y que nos ayudas a encontrar el camino para hacernos santos como el Padre Celestial. Bendice nuestro camino que parece difícil de recorrer y que a veces tenemos que tomar sin ver claro a dónde nos conducirá. Líbranos de tomar decisiones poco entusiastas cuando nuestra fe sea más bien débil y ayúdanos a aceptar siempre tu voluntad. Ojalá tengamos en nuestros pensamientos y nuestros corazones, las mismas palabras y sentimientos de Pedro: ¿SEÑOR, A QUIÉN VAMOS A ACUDIR? SÓLO TÚ TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA. Feliz y santo fin de semana. Bendiciones abundantes y colmadas de paciencia.
24-abr.-2021 sábado de la tercera semana de Pascua
En la alegría de saber que una semana termina y que sólo hay motivos de felicidad y alegría por lo recibido de tu parte
