La luz de un nuevo día disipa la oscuridad y anuncia que una nueva jornada se inicia para cada uno de nosotros. Es hora de poner en las manos del Señor, nuestras acciones y palabras de hoy. Señor, nos ponemos en tus manos y te pedimos que todo sea realizado según tu voluntad, siempre deseamos oír tus palabras como las dijiste a san Bartolomé: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Haznos verdaderos discípulos tuyos, que vivamos día a día tal como queremos y tú esperas de nosotros y que con nuestro modo de vida cooperemos en atraer a los hermanos hacia ti. Qué grande eres, Señor, al llamarnos a tu servicio, como lo estuvo Bartolomé y como lo estuvieron tus discípulos.
Ahora nuestras actitudes serán de generosidad, entrega y disponibilidad, para llevar tu palabra y tu presencia a nuestros hermanos. Hoy lo hacemos en alegría y con el corazón lleno de felicidad al saber que tú nos guiarás y nos acompañarás. Ahora, Señor, danos tu bendición, la luz que ilumine nuestro sendero en este día. Un muy feliz y vocacional martes, llenos de bendiciones.
