Gracias te damos por esta mañana en que hemos despertado y comenzamos a alistar las redes para echarlas en el mar de la esperanza, esperando que, con tu ayuda, la pesca sea abundante de ilusiones, buenos deseos, de generosidad y de entrega. Señor, hoy nos pides beber contigo la copa del amor sacrificado.
Cólmanos con ese amor que nos haga comprender que somos grandes cuando servimos a los demás y cuando utilizamos nuestras vidas para dar a nuestros hermanos una oportunidad para vivir y ser libres. Que no busquemos otra recompensa que la de compartir tú destino de entrega, disponibilidad y sacrificio.
Dispón de nuestros corazones y otórganos tu fuerza y valor para entender, comprender y aceptar a los otros, acompañándolos en el camino de la vida, siendo solidarios en sus sufrimientos y regocijándonos en sus alegrías, ayudando a llevar las cargas los unos de los otros, para que tú mismo permanezcas con nosotros y ante todo que no busquemos los primeros puestos, ni reconocimiento más que de ti. SEAMOS SERVIDORES EN HUMILDAD Y SENCILLEZ. Amén Bendícenos, guárdanos y protégenos.
Un muy feliz y esperanzador miércoles lleno del amor de Dios.
