Buenos y felices días. Se van disipando las sombras de la noche y la claridad nos anuncia un esperanzador despertar, gracias a tu presencia, Señor. Gracias por nuestro descanso reparador; ahora con energía renovada afrontamos una mañana lluviosa, sacamos el paraguas de la fe, que no permitirá que la lluvia del negativismo nos vaya a mojar. Padre nuestro, Tú quieres que estemos alegres ya que somos discípulos del Señor resucitado. Gracias por habernos creado para la felicidad. Ayúdanos a hacer nuestro el lema de san Felipe Neri: "que la alegría es el mejor camino hacia la perfección”. Ayúdanos a sentirnos verdaderos amigos, en la alegría de la fraternidad y el amor que nos une como verdaderos hermanos. Acompáñanos a través del camino de este día para que caminemos juntos, tomados de la mano, creyendo en lo inesperado y haciendo realidad lo imposible.
Queremos ver con la luz de la esperanza porque sabemos que Jesús nos pregunta una vez más ¿qué quieres que haga? Él está presente siempre en nuestra historia y en nuestra vida. Queremos ver la vida con ternura y con compasión para acercarnos con la bondad del Dios que acoge y sana, que libera y envía. ¡Son tantas las personas que sufren, que necesitan nuestra mirada compasiva y misericordiosa!
Hoy queremos, con humildad reconocer que muchas veces somos ciegos y digamos con Bartimeo: Ten compasión de nosotros, Señor, y haz que veamos. Gracias, Señor. Te alabamos, te bendecimos y te adoramos. Amén. Un muy claro y radiante jueves vocacional.
