En la alegría de saber que nos regalas un nuevo día te damos gracias y proclamamos las maravillas de tu amor. Gracias, Señor, porque nos llamas nuevamente a vivir la experiencia de tu amor y de tu infinita misericordia y siempre tienes un plan para cada uno porque somos tus hijos amados. Que a ejemplo de san Pablo, también nosotros podamos proclamar las grandezas de tu amor y contarles a nuestros hermanos que hemos sentido tu paso por nuestra vida e historia y que nos has librado de nuestras realidades de pecado y de sufrimiento. Gracias, Señor, porque hoy nos das la fórmula para una auténtica felicidad, para ser dichosos, nos llamas a ser obedientes, a vivir en humildad y en sencillez a ser fieles a tu amor recordando que somos verdaderos servidores tuyos en nuestros hermanos y que estamos siempre dispuestos a creer en tus promesas. Que nuestras palabras y obras sean siempre reflejo de tu amor y tu misericordia porque sólo así lograremos ser verdaderos discípulos tuyos. Ilumínanos señor y guíanos y no tengas en cuenta nuestras caídas sino la lucha constante por superarlas, porque tú eres el verdadero “Maestro del amor” y lavando los pies a tus discípulos nos muestras lo que debe ser nuestra vida en servicio permanente y un amor misericordioso. Permite que hoy sea un día para leer nuestra propia historia y sentir cómo tu mano bondadosa y misericordiosa nos ha guiado y orientado; que han sido más las alegrías que las tristezas y, así como Pablo relee la historia del pueblo de Israel, podamos releer nuestra historia y la de nuestras familias. Danos la fortaleza y la alegría para llevar tu presencia y tu misericordia. A ti te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Creemos en ti, confiamos en ti y esperamos en ti. Amén.
Feliz y vocacional jueves.
29-abr.-2021 jueves de la cuarta semana de Pascua
Que a ejemplo de san Pablo, podamos proclamar las grandezas de tu amor y contarles a nuestros hermanos que hemos sentido tu paso por nuestra vida e historia
