En tu generosidad y amor hacia nosotros, nos regalas hoy un nuevo día, un amanecer que nace lleno de esperanzas y de fe. Gracias, Señor, por darnos la ocasión de poder manifestar tu amor a nuestros hermanos. En tu palabra hoy nos regalas la lección de amor, pero que muchas veces sucede en la otra orilla donde pareciera que todo es como negativo incluso para ti; quieres hacer el milagro de curar a este endemoniado, pero la gente por miedo te pide que abandones su territorio. Hoy te pedimos, Señor, que nosotros estando en la orilla de la esperanza y del consuelo, no desechemos la inmensidad de tu amor y antes al contrario nos sintamos favorecidos por tu presencia. Las lecturas que nos regalas, parece que siguen una misma dirección. Todas, de una manera o de otra, hablan de salir y de lo que puede pasar en el camino. Salir es siempre arriesgado. El que sale se tiene que enfrentar a lo desconocido y eso siempre nos resulta difícil. Preferimos atenernos a lo conocido, al ambiente en el que nos sentimos seguros y a salvo; pero Tú nos invitas a confiar en Ti. Danos la gracia de caminar con nosotros y señalarnos el camino más adecuado para servir y amar a nuestros hermanos. Que no asumamos actitudes egoístas como la de Sara, o de miedo o temor como los Gerasenos. Permítenos ir a la “otra orilla”, la del amor, el servicio y la generosidad. Amén.
Alegre y positivo miércoles de satisfacciones y entrega generosa. No olvidemos:
“Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha”.
