Por lo que comenzamos a vivir y por tantas cosas hermosas que estamos seguros vamos a recibir de ti en este día, te damos gracias.
Señor, no rechazaste este sufrimiento y profundo dolor de entrega por nosotros. Hoy te pedimos que, en la hora de las pruebas por las que nosotros tenemos que pasar, no vayas a permitir que seamos rebeldes, sino mantennos confiando en ti, ya que tú nos salvaste por tu entrega generosa. Que nosotros, discípulos tuyos, comamos tu pan de amor y fortaleza y bebamos este vino de alegría, para que nuestra confianza en ti no se desvanezca nunca y para que nos amemos unos a otros en días de alegría y en tiempo de dolor. Gracias por permitirnos llegar hasta este momento, sabiendo que nuestro camino de esperanza se va cumpliendo según tu voluntad y la del Padre Celestial. Señor, bendícenos en este día; llénanos de tu alegría, de tu gozo, de tu esperanza. Pero ante todo, pon en nuestros corazones confianza en ti. Amén.
Un bendecido Miércoles Santo
