Pasar al contenido principal

31-may.-2021 lunes de la 9.ª semana del Tiempo Ordinario

Fiesta de la visitación de la Bienaventurada Virgen María

Al despertar contemplamos un nuevo amanecer y un día lleno de ilusiones en los que te damos gracias por este mes que estamos terminando y que ojalá lo hagamos con balance positivo, por todo lo realizado y recibido de tu parte. Y desde ahora colocamos en tus manos este mes en que celebraremos y honraremos tu Sagrado Corazón. Hoy sentimos arder en nuestros corazones el amor de Nuestra Madre y Madre tuya. Ella fue de prisa a visitar a su prima Isabel en su hora de especial necesidad.

Que también nosotros nos regocijemos en ti, Señor, cuando podamos darnos prisa para ver a nuestros hermanos y llevarles tu presencia y tomar parte en sus necesidades, penas y alegrías. Aparta de nuestros corazones toda actitud negativa para que así, con nuestra sencillez, puedas hacer grandes cosas en nosotros y por nosotros. Haznos disponibles y abiertos a ti y a nuestro prójimo, especialmente a los más necesitados y humildes.

Gracias por elegirnos como tus discípulos y darnos como nuestra Madre a tu propia Madre. A ti te pedimos Celestial Princesa que nos visites con tu ternura y tu bondad. Queremos abrir nuestros corazones y que ellos salten de alegría ante tu presencia. Regálanos tu humildad, disponibilidad y sencillez y que podamos proclamar contigo: «proclama mi alma la grandeza del Señor...».

Un muy feliz fin de mes y un esperanzador inicio de semana consagrados a Nuestra Madre. DICHOSOS NOSOTROS QUE HEMOS CREÍDO.

ORACIÓN

Señor Jesús, Hijo de María, te agradecemos por este nuevo día en que nos permites encontrarnos contigo. Te pedimos que en este día en que recordamos la Visitación de tu Madre a Santa Isabel, podamos comprender la profundidad de su testimonio para poder ser así cada vez mejores hijos tuyos.

Gracias Señor por salir a nuestro encuentro, así como tu Madre salió al encuentro de Santa Isabel. Te pedimos que nos ayudes a ser disponibles en responder a la caridad, igual como tu Madre lo hizo. También te pedimos, Buen Señor, que no dejes que nos apartemos de Ella, para que, caminando junto a su guía, podamos acercarnos cada vez más a Ti.

Madre del Amor Misericordioso, tu Hijo, desde lo alto de la Cruz, señaló el camino de la piadosa filiación como aquel que deberíamos recorrer.

Te imploramos nos obtengas la gracia de acercarnos a tu Inmaculado Corazón, desde nuestro propio corazón, para aprender a amarte y a honrarte con el amor que el Señor Jesús te tiene. Intercede por nosotros y visítanos con tu ternura y bondad. Amén

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.