Al despertar contemplamos un nuevo amanecer y un día lleno de ilusiones en los que te damos gracias por este mes que estamos terminando y que ojalá lo hagamos con balance positivo, por todo lo realizado y recibido de tu parte. Y desde ahora colocamos en tus manos este mes en que celebraremos y honraremos tu Sagrado Corazón. Hoy sentimos arder en nuestros corazones el amor de Nuestra Madre y Madre tuya. Ella fue de prisa a visitar a su prima Isabel en su hora de especial necesidad.
Que también nosotros nos regocijemos en ti, Señor, cuando podamos darnos prisa para ver a nuestros hermanos y llevarles tu presencia y tomar parte en sus necesidades, penas y alegrías. Aparta de nuestros corazones toda actitud negativa para que así, con nuestra sencillez, puedas hacer grandes cosas en nosotros y por nosotros. Haznos disponibles y abiertos a ti y a nuestro prójimo, especialmente a los más necesitados y humildes.
Gracias por elegirnos como tus discípulos y darnos como nuestra Madre a tu propia Madre. A ti te pedimos Celestial Princesa que nos visites con tu ternura y tu bondad. Queremos abrir nuestros corazones y que ellos salten de alegría ante tu presencia. Regálanos tu humildad, disponibilidad y sencillez y que podamos proclamar contigo: «proclama mi alma la grandeza del Señor...».
Un muy feliz fin de mes y un esperanzador inicio de semana consagrados a Nuestra Madre. DICHOSOS NOSOTROS QUE HEMOS CREÍDO.
