Al escuchar el trino de las aves y comenzar a ver el clarear de un nuevo día se alegra nuestro corazón y nos levantamos alegres para darte gracias, y hacerlo con nuestras buenas obras y acciones a nuestros hermanos. Señor, tú vas como nuestro compañero de camino para renovarnos. Guíanos hacia adelante cuando tratemos de ir poniendo parches aquí y allá sobre lo viejo. Calma nuestra impaciencia cuando tratamos de meter prisa a las personas y a las cosas por encima de su capacidad. Llévanos hacia adelante por el camino de tu palabra. Ayúdanos a vivir una nueva vida, hacer todo lo posible para hacer nuevo y mejor nuestro mundo en justicia, amor y compasión. Concédenos esta actitud y fortaleza para llevar adelante tus planes y el cumplimiento de la voluntad del Padre. “Enséñanos, Señor, a aceptar el dolor de tener que dejar atrás lo que nos es familiar. Desarráiganos de nuestras actitudes establecidas y guía nuestros pasos vacilantes hacia tu nuevo futuro”. Danos la gracia de echar el vino nuevo de las ilusiones y las esperanzas en ODRES de amor, generosidad y fraternidad. Amén. Bendecido fin de semana
Palabra del Papa
Quisiera volver aún sobre un punto esencial: la experiencia del amor tiene dentro de sí la tensión hacia Dios. ¡El verdadero amor promete lo infinito! […] Redescubrid para vuestra vida de pareja la centralidad de Jesucristo y del caminar en la Iglesia. María nos enseña que el bien de cada uno depende del escuchar con docilidad la palabra del Hijo. En quien se fía de Él, el agua de la vida cotidiana se transforma en el vino de un amor que hace buena, bella y fecunda la vida. Caná, de hecho, es anuncio y anticipación del don del vino nuevo de la Eucaristía, sacrificio y banquete en el que el Señor nos alcanza, nos renueva y nos transforma. No descuidéis la importancia vital de este encuentro; que la asamblea litúrgica dominical os encuentre plenamente partícipes: de la Eucaristía brota el sentido cristiano de la existencia y una forma nueva de vivir (Benedicto XVI, 11 de septiembre de 2011).
