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4-jul.-2026, sábado de la 13.ª semana del T. O.

¡El verdadero amor promete lo infinito! […] Redescubrid para vuestra vida de pareja la centralidad de Jesucristo y del caminar en la Iglesia.

Al escuchar el trino de las aves y comenzar a ver el clarear de un nuevo día se alegra nuestro corazón y nos levantamos alegres para darte gracias, y hacerlo con nuestras buenas obras y acciones a nuestros hermanos. Señor, tú vas como nuestro compañero de camino para renovarnos. Guíanos hacia adelante cuando tratemos de ir poniendo parches aquí y allá sobre lo viejo. Calma nuestra impaciencia cuando tratamos de meter prisa a las personas y a las cosas por encima de su capacidad. Llévanos hacia adelante por el camino de tu palabra. Ayúdanos a vivir una nueva vida, hacer todo lo posible para hacer nuevo y mejor nuestro mundo en justicia, amor y compasión. Concédenos esta actitud y fortaleza para llevar adelante tus planes y el cumplimiento de la voluntad del Padre. “Enséñanos, Señor, a aceptar el dolor de tener que dejar atrás lo que nos es familiar. Desarráiganos de nuestras actitudes establecidas y guía nuestros pasos vacilantes hacia tu nuevo futuro”. Danos la gracia de echar el vino nuevo de las ilusiones y las esperanzas en ODRES de amor, generosidad y fraternidad. Amén. Bendecido fin de semana 

Palabra del Papa

Quisiera volver aún sobre un punto esencial: la experiencia del amor tiene dentro de sí la tensión hacia Dios. ¡El verdadero amor promete lo infinito! […] Redescubrid para vuestra vida de pareja la centralidad de Jesucristo y del caminar en la Iglesia. María nos enseña que el bien de cada uno depende del escuchar con docilidad la palabra del Hijo. En quien se fía de Él, el agua de la vida cotidiana se transforma en el vino de un amor que hace buena, bella y fecunda la vida. Caná, de hecho, es anuncio y anticipación del don del vino nuevo de la Eucaristía, sacrificio y banquete en el que el Señor nos alcanza, nos renueva y nos transforma. No descuidéis la importancia vital de este encuentro; que la asamblea litúrgica dominical os encuentre plenamente partícipes: de la Eucaristía brota el sentido cristiano de la existencia y una forma nueva de vivir (Benedicto XVI, 11 de septiembre de 2011).

de la Eucaristía brota el sentido cristiano de la existencia y una forma nueva de vivir
ORACIÓN 

Señor, este evangelio que voy a meditar, me da alegría, me ensancha el corazón, me da ánimos para trabajar, para aceptar incluso la cruz de la vida. Has cambiado el luto y el llanto en fiesta. Mientras estás con nosotros, es tiempo de boda, de música, de pasarlo bien. No por los buenos vinos o los exquisitos manjares que vamos a comer, sino porque Tú, Señor, has entrado en una boda y has cambiado el agua en vino; el agua de la tristeza por el vino de la alegría. Algún día te irás y te lloraremos, pero sabiendo que volverás a nosotros y nadie nos podrá separar de Ti. Amén. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-4-de-julio-de-2026

En este evangelio aparece una tensión entre lo “viejo y lo nuevo”. Jesús se encuentra con un judaísmo arcaico, con moldes ya viejos, con instituciones ya caducas. Jesús trae lo nuevo: un templo nuevo, un vino nuevo, un pan nuevo, una nueva ley. En el judaísmo, tal y como se vivía en tiempo de Jesús, se aprendía a ser viejo. En el mensaje de Jesús se aprende la novedad, la sorpresa, la alegría, la juventud. Aquella ley antigua, la Torah, expresión de la voluntad de Dios, se había convertido en multitud de normas pesadas, carentes de contenido. El hacer méritos para comprar el cielo era algo admitido por todos. Jesús nos dirá que a Dios no se puede comprar con nada; que Dios no tiene precio y se da a sus hijos gratuitamente. En el judaísmo en tiempos de Jesús, lo importante era “la ascética” aquello que el hombre adquiría por su esfuerzo, su sacrificio. El evangelio es, ante todo, la mística. Lo que importa es el amor. El amor de esposo que invita a un banquete de bodas y no tolera que nadie esté triste. Es verdad que, a veces, habrá que ayunar, pero con cara alegre, para que nadie lo note. El mismo sufrimiento estará al servicio del amor. “Nadie ama más al amigo que aquel que da la vida por Él” (Jn. 15,13). El grito de Cristo en la Cruz es el grito de parturienta, que anuncia ya una nueva vida.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.