Alegre y bendecida mañana nos regalas, Señor, para seguir siendo testigos de tu resurrección. Iniciamos una semana de rutina en nuestras labores diarias pero sigue siendo semana de fiesta en nuestros corazones porque seguimos siendo testigos en alegría y esperanza de tu resurrección. Ayúdanos, Señor, a que este en tiempo sigamos proclamando ─con nuestras actitudes, nuestras labores, nuestras palabras─ que tú estás vivo en medio de nosotros, que tú resucitaste para darnos nueva vida y que estamos llenos de esperanza, de fe y de caridad. Permite que nuestro corazón esté contento y se regocije ya que nos sentimos seguros en nuestra fe porque seguimos teniendo en qué creer. Sigue mostrándonos el verdadero camino de la vida para que vivamos en la alegría de tu presencia y danos la gracia de seguir siendo tus testigos, de forma que podamos proclamar con nuestra vida entera que eres Nuestro Señor glorioso y resucitado. Amén.
Un día muy feliz; próspera y bendecida semana.
Amanecemos con lluviosa mañana, pero nuestro corazón experimenta el radiante sol que nos calentará porque es el renovado corazón del Resucitado. Animo y que todos nuestros anhelos y proyectos sean bendecidos por el señor en la presencia de María, nuestra Madre.
