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6-ago.-2021 viernes de la 18.ª semana del Tiempo Ordinario

Amanecer radiante y claro que encontramos hoy y que es motivo de agradecerte por el don de la vida y por poderlo contemplar.

Amanecer radiante y claro que encontramos hoy y que es motivo de agradecerte por el don de la vida y por poderlo contemplar. Gracias por tu palabra que nos abre a tu bondad y misericordia y que hace que reflexionar en nuestras vidas, ya que desvelaste tu rostro para fortalecer la fe de tus discípulos y al mismo tiempo te sentiste fortalecido en tu camino hacia el sufrimiento y la muerte. Ven con nosotros cuando sufrimos e inspíranos a estar firmes al lado de los que sufren. Abre nuestros oídos y nuestros corazones a tu palabra y perdona nuestra indiferencia cuando no te escuchamos.

En la transfiguración iluminaste los ojos de la fe de tus apóstoles para que pudieran ver más allá de las apariencias, y reconocerte como el Hijo amado. Fortalece también nuestra fe y ayúdanos a reconocer algo de tu rostro en nuestros hermanos y a encontrarte siempre en los otros, para que caminemos contigo y participemos de tu gloria.

Guárdanos de la indiferencia y ansiedad y ayúdanos a ver, más allá de los acontecimientos de la vida, la realidad más profunda de nuestros hermanos y ante todo ver tu mano que nos guía y tu amor que nos conforta y a escuchar siempre tu llamado. No permitas que busquemos acomodos y facilismos que nos hagan vivir según nuestras conveniencias y no las tuyas, para que comprendamos que es necesario bajar de la montaña y emprender el camino del testimonio y el servicio. Que, al terminar esta semana, procuremos ver con los ojos del corazón el rostro verdadero de nuestros hermanos y les mostremos también nuestro rostro sincero de amor, bondad y generosidad. Amén.

Feliz y compartido viernes. Los abrazo y los bendigo.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.