«Hermosos son sobre los montes, los pies del mensajero que proclama la paz».
Iniciamos el camino que nos regalas hoy con estas palabras que nos regala la profecía de Nahum. Hay motivación al mirar el amanecer que va a clareando y nos muestra nítidamente lo que podremos hacer durante este día: amar y servir; motivar y celebrar.
Al lado de estas palabras vamos encontrando el caminar perfecto: «si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue así mismo, tome su Cruz y me siga». El poder tomar nuestra cruz ya nos motiva a amar y servir de una manera desinteresada. Hoy nos sentimos esperanzados por esta fiesta patria que nos abre a un horizonte de esperanza y un mañana lleno de fe y confianza en ti. Hoy nos invitas a revisar nuestras prioridades. La cruz que nos propones no es una carga añadida, sino la consecuencia de amar en serio. Quien ama siempre arriesga algo de sí mismo. Pero precisamente ahí, en esa entrega cotidiana y silenciosa, se encuentra el secreto de la verdadera vida.
Gracias, Señor, porque tendremos un fin de semana para descansar y mirar la vida con alegría y felicidad, cargando la cruz que es sencilla de llevar. Amén.
En este viernes elevemos una oración para pedirle al Señor que aquel que presidirá el nuevo gobierno lo haga con sabiduría, inteligencia y humildad, por caminos de paz, de comprensión y unidad. Un muy feliz viernes de patriotismo y de descanso.
Palabra del Papa
«No se trata de una cruz ornamental, o de una cruz ideológica, sino que es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor —por los padres, los hijos, la familia, los amigos, también por los enemigos—, la cruz de la disponibilidad para ser solidarios con los pobres, para comprometerse por la justicia y la paz. Asumiendo esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que “quien perderá la propia vida [por Cristo], la salvará”. Es un perder para ganar». (Homilía de S.S. Francisco, 19 de junio de 2016)
