Día del Señor, día de descanso y día para poder reflexionar nuestra relación con Dios, y lo primero es nuestra acción de gracias. Hoy nos invitas a comprender tu actuar en el templo y tu actitud frente a los vendedores. Tú sentiste enfado al ver la Casa de Tu Padre convertida en mercado público, porque aquello era una auténtica manipulación de Dios y de su voluntad. Tu gesto profético cuestiona, rechaza, anula... todo lo que se había construido en torno al culto: el modo de entender la religión, la casta sacerdotal, la relación con Dios, la idea de Dios, el propio Templo... En definitiva: ¡Todo! Tu «gesto» no iba tanto contra los vendedores y cambistas, sino contra lo que ellos significaban (consentido por las autoridades, que recibían su parte de ese comercio). Lo que debiera ser «casa de Dios», lugar de acogida y encuentro con los hermanos, transformación de la vida, se había convertido en un mercado, una cueva de ladrones.
Tu propuesta, parte de un «Dios de la vida», un Dios en medio de nosotros (Dios con nosotros), un Dios que quiere otra vida para todos, especialmente para los que están peor. Y quiere un culto «en espíritu y verdad», como le dijiste a la samaritana. Es decir: quieres que convirtamos en sagrados todos los momentos de la vida, como Tú lo hiciste. Porque si no me encuentro contigo y el Padre Celestial en mi vida cotidiana, en las cosas que me ocupan y preocupan, y en el modo de hacerlas, tampoco me encontraré realmente contigo y el Padre. Tú quieres que culto y estilo de vida vayan de la mano. Que lo que vivo, lo que hago, y lo que me pasa, me lleve al culto-oración, y al contrario. Para Ti, “somos” el verdadero templo de Dios. La casa de Dios está en cada uno de nosotros, en nuestro interior, porque allí se toman las decisiones importantes, donde están nuestros valores, donde habla nuestra conciencia, es EL LUGAR DE ENCUENTRO CONTIGO. Ayúdanos, Señor, a comprender que somos templo del Espíritu Santo y que Tú habitas y vives en nosotros. El Templo físico es lugar de encuentro y de oración; allí nos encontramos con nuestros hermanos y podemos orar los unos por los otros. Gracias, Señor, por darnos la felicidad de cumplir tu Santa voluntad en amor y servicio. Bendícenos, guárdanos y protégenos en tu bondad y misericordia. Un muy descansado y alegre Domingo.
7-mar.-2021 domingo 3.° de Cuaresma

Día del Señor, día de descanso y día para poder reflexionar nuestra relación con Dios, y lo primero es nuestra acción de gracias.
Ayúdanos, Señor, a comprender que somos templo del Espíritu Santo y que Tú habitas y vives en nosotros
