Por tu bondad y misericordia, nos sigues regalando estos días de descanso para recuperar fuerzas e iniciar mañana nuestras labores con mucha alegría y optimismo, con mucha fe en Ti. Gracias, Señor, por esa palabra con la que hoy nos alimentas para que podamos vivir en tu amor y, ante todo, en el cumplimiento de tu voluntad. Como respuesta a nuestra debilidad, tú mismo, Señor, nos das el alimento para el camino, como sucedió con aquella multitud cansada y hambrienta de la que te compadeciste y la alimentaste con el pan milagroso, apuntando al que el pan eres Tú mismo. Y nos dices: «yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que coma de este pan vivirá para siempre». Si creemos sinceramente en nuestra vida que tú eres el pan vivo tendremos fuerza para seguir el camino, si construimos nuestra vida independientemente de ti, si no nos dejamos iluminar, no construiremos nada sólido y nos perderemos por el desierto de la desesperanza. Gracias, Señor, por alimentarnos como a Elías, a quien tu ángel le dijo: “levántate, come, que te queda todavía un camino muy largo”. Algún santo nos recala esta reflexión: «Solo el que camina se cansa. Sólo el que no se acomoda, el que no se deja llevar, el que intenta superarse cada día, el que busca la voluntad de Dios... necesita el Pan de Dios. Los demás no lo necesitan. Comulgamos para echarnos a andar. Comulgar implica moverse, encontrar fuerzas en Dios para hacer su voluntad». Amén. Un muy feliz y descansado Domingo, compartido y vivido en familia.
8-ago.-2021 domingo de la 19.ª semana del Tiempo Ordinario
Gracias, Señor, por esa palabra con la que hoy nos alimentas para que podamos vivir en tu amor y, ante todo, en el cumplimiento de tu voluntad.
