CUARTO DOMINGO DE PASCUA - CICLO B (ABRIL 25 DE 2021) FIESTA DEL BUEN PASTOR
«Miren qué amor tan singular nos ha tenido el Padre: que no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él». (1 Jn 3, 1)
Monición de entrada:
Bienvenidos hermanos, a la celebración del Resucitado, el Buen pastor que nos invita a sentarnos a la mesa con él y gozar de la alegría de ser Hijo de Dios. Este IV Domingo de Pascua es llamado el domingo del Buen Pastor y la Iglesia en todo el mundo ora por sus pastores, así como aquellos que se preparan para ejercer el ministerio del pastoreo en las distintas manifestaciones de las vocaciones a las que el Señor nos llama.
Iniciemos nuestra celebración rogando al Dios de la vida que siga formando y llamando a pastores que gasten con fidelidad y santidad sus vidas por el bienestar de las ovejas del rebaño de Dios.
MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA
La vocación nace de la escucha de la Palabra de Dios y la intimidad con el Espíritu del Resucitado; allí nos reconocemos como Hijos de Dios y proclamamos las maravillas que el Señor ha hecho con nosotros, tal como lo hicieron los discípulos y la primera comunidad cristiana. Que al poner nuestros ojos en el Buen Pastor que nos invita a gozar del amor del Padre, manifestemos al mundo la esperanza de su Resurrección. Escuchemos.
PIMERA LECTURA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (4,8-12):
En aquellos días, Pedro, lleno de Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido en nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor.
Tu eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-2):
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aun no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan (10,11-18):
En aquel tiempo dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»
Palabra del Señor.
HOMILIA
Érase una vez un joven príncipe que quería contratar soldados para que le protegieran de su peor enemigo, la muerte. Y éstos le dijeron: Príncipe, no hay protección posible contra la muerte.
Entonces contrataré a un amigo para que muera por mi. Y le dijeron: Príncipe, no hay trato posible con la muerte.
Finalmente dijo quiero que me vistan con mis mejores galas para distinguirme de los campesinos y de la demás gente. Y le dijeron: Príncipe, la muerte borra todas las diferencias.
El Príncipe, con tristeza, les contestó: entonces de nada sirve ser Príncipe si no se tiene poder sobre la muerte.
Sólo hay un Príncipe que tiene poder para dar su vida y recuperarla: Cristo Jesús.
"Sépanlo todos ustedes por el nombre de Jesucristo a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre este hombre está de pie y sano ante ustedes".
Jesucristo, vencedor de la muerte y resucitado por el amor de Dios, es el amigo que muere por nosotros para que la chispa de vida que hay en nosotros siga viva aún después de la muerte. Los hombres hacen operaciones, trasplantes e incluso milagros, pero el único milagro el de la resurrección y de la vida para siempre es obra de Dios, de su amor.
Nosotros somos ese príncipe que busca burlar la muerte y hemos encontrado el antídoto contra la muerte en el único Nombre que salva, en Jesucristo el Señor, y en el amor eterno de Dios Padre.
Pascua es tiempo de aleluyas y de alegría porque es tiempo de vida nueva y resucitada.
Jesús es el buen Pastor. Y el buen Pastor da la vida por sus ovejas.
El asalariado huye ante el lobo y abandona a las ovejas que no son suyas.
Si yo soy dueño de una casa la cuido y la defiendo y la mantengo limpia. Si yo tengo un negocio le dedico tiempo porque es mi vida y la de mi familia. Si yo tengo un hijo es mi preocupación 24 horas al día.
Pero la babysitter, el empleado, la home attendant hacen sus horas, cobran su sueldo y si la casa está sucia, si el negocio se hunde o el niño se muere, allá el dueño, allá el negocio, allá el niño.
Jesús es el buen Pastor 24 horas, 365 días. Y nosotros, los bautizados, somos sus ovejas. Y lo somos siempre. Cuando somos buenos y cuando somos unos haraganes.
El buen Pastor dio la vida y la da cada día por nosotros.
Dice un escritor que cuando Jesús moría en la cruz se le acercó la serpiente y le susurró al oído: Jesús mira a la gente, míralos. No merece la pena que sufras tanto por esas ovejas desagradecidas. Mándalas a todas al infierno. Y Jesús contestó a la serpiente: "Prefiero morir a dejar de amarlas." El buen Pastor da su vida por sus ovejas. Dios le encomendó una misión y prefirió morir a dejar de amar, amarnos, amarte, a ti oveja negra de su rebaño.
Somos suyos, somos hechos a imagen de Dios, y Jesús no quiere que nadie se pierda. Por eso nunca dejará de amarte.
No dudes nunca, nunca, de su amor. No te preguntes, quién soy yo para que Jesús me ame. Yo, un don nadie. Sí, a ti, oveja de su rebaño, a ti te ama y dio su vida por ti. Y la dio libremente.
Con su muerte Jesús establece la diferencia entre el buen pastor y los pastores asalariados.
Los que hablan de Jesús. Los que se hacen ricos y famosos a costa de Jesús y los que toman en vano su nombre.
El buen Pastor ama y da su vida.
Mis ovejas conocen mi voz. La voz del amor, de la sangre derramada, la voz del Espíritu.
Pastor y rebaño llamados a vivir una nueva intimidad, llamados a amar pero ahora con poder, con un poder que sana y resucita.
Cuando reconoces que eres del Señor, tienes libertad para ser pastor de los hermanos. "Tengo ovejas que son de otro corral".
ORACIÓN DE LOS FIELES
Dios nuestro Padre, con la resurrección de su Hijo nos ha regenerado para una esperanza viva. Hagámonos portavoces de esta espera universal a través de nuestra oración.
Responderemos todos:
Buen Pastor, escúchanos.
- Por la Iglesia, para que ejemplo de Pedro, y unida a su magisterio por medio del Papa Francisco, anuncie la alegría de la Resurrección a todas las criaturas del orbe.
- Por los gobernantes de las naciones, a quienes has dado la tarea de custodiar a tu rebaño; para que lo hagan con diligencia, justicia y verdad.
- Por los seminaristas, aspirantes a la vida consagrada y los novios que se preparan para el matrimonio para que sirvan al Señor con vocación de pastores, conduciendo sus vidas y la de los hermanos al Dios de la Resurrección.
- Por nuestros hermanos enfermos; para que sientan el abrazo del Buen Pastor que los reconforta, sana y fortalece a dar testimonio de la fe.
- Por nuestra comunidad parroquial, para que en este tiempo de Pascua, discierna como san José, a la luz de la Palabra y los signos de los tiempos la voluntad del Padre celestial.
