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Domingo 12º del Tiempo Ordinario Domingo 20 de junio de 2021

 

 

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Se levantó una fuerte tempestad... ¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?”  (Marcos 4, 3541 ).

“¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?” Estas dos preguntas que Jesús dirige a sus discípulos no son, para el evangelista Marcos, una anécdota del pasado. Son las preguntas que han de escuchar los discípulos de Jesús en medio de sus dificultades. Las preguntas que nos hemos de hacer también hoy: ¿Dónde está la raíz de nuestro miedo? ¿Por qué tenemos miedo ante el futuro? ¿Es porque nos falta fe en Jesús, Hijo de Dios y Salvador?

El relato es breve. Todo comienza con una orden de Jesús: ”Vamos a la otra orilla”. Los discípulos saben que en la otra orilla del lago Tiberíades está el territorio pagano de la Decápolis. Un país diferente y extraño. Una cultura hostil a su religión y creencias.

De pronto se levantó una fuerte tempestad, metáfora gráfica de lo que sucede en el interior del grupo de discípulos. El viento huracanado, las olas que rompen contra la barca, el agua que comienza a invadirlo todo, expresan bien la situación: ¿Qué podrán los seguidores de Jesús ante la hostilidad del mundo pagano? No sólo está en peligro su misión, sino incluso la supervivencia misma del grupo.

Despertado por sus discípulos, Jesús interviene, el viento cesa y sobre el lago viene una gran calma. Lo sorprendente es que los discípulos ”se llenaron de miedo”.

Antes tenían miedo a la tempestad. Ahora parecen temer a Jesús. Sin embargo, algo decisivo se ha producido en ellos: han recurrido a Jesús; han podido experimentar en Él una fuerza salvadora que no conocían; comienzan a preguntarse por su identidad. “¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!”. Comienzan a intuir que con Él todo es posible.

Nosotros nos encontramos, desde hace 15 meses, en medio de una ”fuerte tempestad”... estamos en plena Pandemia de COVID-19... además, estamos desde hace más de 1 mes en Paro Nacional y el miedo comienza a apoderarse de nosotros. No nos atrevemos a pasar a ”la otra orilla”.

Pero hoy mismo Jesús nos puede sorprender a todos. Jesús Resucitado de la muerte tiene fuerza para inaugurar una fase nueva en nuestra historia personal, nacional y mundial. Solo se nos pide fe. ¡Creer! Tener fe... una fe que nos libere de tanto miedo y cobardía, y nos comprometa a confiar y caminar tras las huellas de Jesús, pase lo que pase.

Autor:
Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez