Pasar al contenido principal

Domingo 17º del Tiempo Ordinario Domingo 25 de julio de 2021

imagen

imag

"Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. ..." (Juan 6, 1–15).

 

De todos los hechos (signos, señales, milagros) realizados por Jesús durante su ministerio público, el más recordado por las primeras comunidades cristianas fue seguramente una comida multitudinaria organizada por Él en medio del campo, en las cercanías del lago de Galilea. Es el único episodio recogido en todos los cuatro (4) Evangelios.

Ahora bien, durante cinco Domingos continuos el texto del Evangelio está tomado de las palabras que pronunció Jesús sobre el Pan de Vida en la sinagoga de Cafarnaúm, y que refiere el Apóstol Juan en el capítulo 6 de su Evangelio. El pasaje de este Domingo viene del episodio de la multiplicación de los panes y los peces, que hace de introducción a la catequesis eucarística.

No es casualidad que la presentación de la Eucaristía narrada por Juan comience con el relato de esa comida multitudinaria organizada por Jesús, en donde ocurre la multiplicación de los panes. Con ello san Juan viene a decir que no se puede separar, en nosotros, la dimensión espiritual de la dimensión material; no se puede proveer a las necesidades espirituales y eternas, sin preocuparnos, a la vez, de las necesidades terrenas y materiales.

Fue precisamente ésta, por un momento, la tentación de los Apóstoles. En otro pasaje del Evangelio se lee que ellos sugirieron a Jesús que despidiera a la multitud para que fuera a los pueblos vecinos a buscar qué comer. Pero Jesús respondió: ”¡Denles ustedes de comer!” (Mateo 14, 16). Con ello Jesús no pide a sus discípulos que hagan milagros. Pide que hagan lo que pueden. Poner en común y compartir lo que cada uno tiene. En aritmética, multiplicación y división son dos operaciones opuestas, pero en este caso, para Jesús, son lo mismo... ¡No existe “multiplicación” sin “partición” (o compartir)!

Es más, el milagro comienza cuando se parte y se comparte … El milagro está en compartir. Este vínculo entre el pan material y el Pan Espiritual era visible en la forma en que se celebraba la Eucaristía en los primeros tiempos de la Iglesia. La Cena del Señor, llamada entonces ”agape”, acontecía en el marco de una comida fraterna, en la que se compartía tanto el pan común como el pan eucarístico. Hoy la Eucaristía ya no se celebra en el contexto de la comida común, pero el contraste entre quien tiene lo superfluo y quien carece de lo necesario no ha disminuido, es más, ha asumido dimensiones planetarias.

Autor:
Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez