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Domingo 20º del Tiempo Ordinario Domingo 15 de agosto de 2021

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“Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida …

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado

de sus pies. El último aniquilado será la muerte”. (1 Corintios 15, 20-26)

 

Este Domingo coincide con el 15 de agosto: día en el cada año celebramos la Solemnidad de La Asunción de la Bienaventurada Virgen María. Hoy, entonces, es fiesta grande para todos los católicos. Una fiesta que no es sino el eco del gran anuncio pascual (Evangelio): ¡Jesús ha resucitado!

Tal como lo predica San Pablo a los discípulos de Corinto: “El último enemigo aniquilado será la muerte”. Este es el mensaje principal que nos trae esta fiesta de la Asunción de María: tenemos vocación de eternidad, nuestro destino es la vida... y la vida para siempre, sempiterna, eterna. Cuando se rompan los lazos corporales que nos unen a la tierra será Dios mismo el que nos lleve junto a Él. También la Virgen Santa, María, ha sido resucitada por Dios. Aquella mujer de Nazareth, en Galilea, que supo acoger como nadie la salvación que se le ofrecía en su propio Hijo, ha alcanzado ya la vida definitiva... la bienaventuranza. Asimismo nosotros, hijos de María, esperamos vivir siempre y para siempre en Dios, Santa Trinidad.

La que supo sufrir junto a la cruz la injusticia y el dolor de perder a su Hijo, comparte hoy su vida gloriosa de resucitada y nos invita a caminar por la vida con esperanza. Porque, antes que nada, la asunción de María es una fiesta que confirma nuestra esperanza cristiana: hay salvación para nosotros. Hay una vida definitiva que se ha cumplido ya en Cristo-Jesús y que se le ha regalado ya a María en plenitud. Hay resurrección y hay vida eterna...

Autor:
Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez