Pasar al contenido principal

Santísima Trinidad Domingo 30 de mayo de 2021

imagen

imag

 “… en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” ( Mateo 28, 16-20 ).

 

El siguiente Domingo después de Pentecostés la Iglesia celebra la fiesta de la Santísima Trinidad. En esta fiesta se trata de la celebración de nuestra comunidad con Dios.

A lo largo de los siglos, los teólogos cristianos han elaborado profundos estudios y tratados sobre la Trinidad. Sin embargo, bastantes cristianos-católicos hoy no logran captar qué tienen que ver con su vida esas admirables doctrinas. Pero más bien, hoy necesitamos oír hablar de Dios con palabras humildes y sencillas, que toquen nuestro pobre corazón y reconforten nuestra fe. Necesitamos, tal vez, recuperar lo esencial de nuestro Credo para aprender a vivirlo con alegría nueva.

“Creo en Dios Padre, creador del cielo y de la tierra”.

No estamos solos ante nuestros problemas y conflictos. Dios es nuestro “Padre” querido (“Abba”). Así lo llamaba Jesús y así lo llamamos nosotros. Él es el origen y la meta de nuestra vida. Nos ha creado a todos sólo por amor y nos espera a todos con corazón de Padre al final de nuestra existencia por este mundo, a la hora de nuestra muerte. Su nombre es hoy olvidado y negado por muchos. Incontables personas se van alejando de Él, y nosotros no sabemos contagiarles nuestra fe, pero Dios Padre nos sigue mirando a todos con amor. Aunque vivamos llenos de dudas, no hemos de perder la fe en un Dios Creador y Padre pues habríamos perdido nuestra última esperanza.

“Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor».

Es el gran regalo que Dios Padre ha hecho al mundo. Jesús nos ha contado cómo es el Padre. Para nosotros, Jesús nunca será un hombre más. Mirándolo a Él, vemos al Padre: en sus gestos y palabras contemplamos su ternura y comprensión. En Jesús podemos sentir a Dios como Padre Nuestro, cercano, amable, adorable. Este Jesús, el Hijo amado de Dios, nos ha animado a construir una vida más fraterna y dichosa para todos. Nos ha indicado el camino a seguir: ”Sean compasivos como su Padre es compasivo”. Si olvidamos a Jesús, ¿quién nos podrá ofrecer su luz, su amor y su esperanza?

“Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida”.

Este misterio de Dios no es algo lejano. Está presente en el fondo de cada uno de nosotros. Lo podemos captar como Espíritu que alienta y vivifica nuestras vidas, como Amor que nos lleva hacia los que sufren. Este Santo Espíritu es lo mejor que hay dentro de nosotros, en el sí-mismo, de cada uno.

 

 

Autor:
Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez