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TIEMPO LITÚRGICO DE PASCUA Domingo 4º de Pascua – 25 abril 2021 DOMINGO DEL BUEN PASTOR

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Yo soy el Buen Pastor...  (Juan 10, 1118)

Cuando entre los primeros discípulos (cristianos) comenzaron los conflictos y desacuerdos entre grupos y guías diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, sólo Él es el Pastor Bueno. No un pastor más, otro pastor, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos... el único Buen Pastor. Jesús es el único Buen Pastor.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor Bueno, es una llamada a la conversión, al cambio, dirigida a quienes pueden reclamar el título de “pastores” en la comunidad cristiana. El pastor que se parece a Jesús, sólo piensa en sus ovejas, “no huye” ante los problemas, “no las abandona”. Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, “arriesga su vida” buscando su bien.

Al mismo tiempo, esta imagen es una llamada a la comunión fraterna (como hermanos) entre todos. El Buen Pastor “conoce a sus ovejas” y las ovejas le “conocen” a Él. Sólo desde esta cercanía afectiva, desde este conocimiento mutuo y esta comunión de corazón, el Buen Pastor comparte su vida con las ovejas. Hacia esta comunión y mutuo conocimiento hemos de caminar también hoy en la Iglesia.

En estos momentos tan difíciles para todo, todo, el mundo, especialmente por el largo confinamiento a causa de la crisis sanitaria, necesitamos como nunca sumar fuerzas, buscar juntos criterios del Evangelio de Jesús para saber en qué dirección hemos de caminar de manera creativa hacia el futuro, después de esta espantosa pandemia.

Sin embargo, no es esto lo que está sucediendo. A muchos obispos, presbíteros y diáconos no les resulta fácil sintonizar con las necesidades reales de los fieles laicos, para ofrecerles la orientación y el aliento que necesitan. A muchos fieles les resulta difícil sentir afecto e interés hacia unos sacerdotes a los que ven alejados de sus problemas.

Sólo buenos creyentes, llenos del Santo Espíritu de Jesús, el Buen Pastor, pueden ayudarnos a crear el clima de unión, mutua escucha, respeto mutuo y diálogo humilde que tanto necesitamos para llegar a ser el verdadero rebaño del Buen Pastor.

Autor:
Monseñor Sergio Pulido Gutiérrez