En esta mañana que hemos iniciado, te damos gracias y sentimos en nuestros corazones un ferviente deseo de hacer el bien, amar muchísimo más a los que amamos y procurar cumplir tu voluntad.
Hoy nuevamente nos invitas a mirar tus caminos y tu pensamiento y no los nuestros. Por eso nos invitas a pensar que el amor no solamente se basa en simpatías. Tu amor es un amor de fe, no pone condiciones ni marca diferencias. Quien ama da más de lo que le piden y ama también a los “no-dignos-de-amor”, incluso a los enemigos. El verdadero amor no juzga ni condena, sino que está siempre listo para mostrar compasión y perdón. Cuando tenemos en cuenta todas estas implicaciones, seguramente debemos confesar con vergüenza que estamos muy lejos de este ideal que nos propones. ¿En qué medida somos nosotros con nuestras vidas, signo del amor de Dios? Sea la ocasión para pedirte que nos colmes con tu propio amor gratuito. Enséñanos a amar y a bendecir incluso a los que nos maltratan o maldicen. Danos la fortaleza para que nuestro amor no sea limitado. Modela nuestros corazones sin medida, como el tuyo, para que verdaderamente nos llamemos hijos del Padre celestial y hermanos tuyos.
Hoy recordemos al monje agustino san Nicolás de Tolentino, nacido en San Ángelo en 1245; que dormía solo tres o cuatro horas y vivía en constante oración, austero y riguroso, amable y sencillo, muy observante de la obediencia y el desapego de los bienes terrenales y pasaba mucho tiempo confesando sobre todo a los pobres y los enfermos hasta su muerte en 1305.
Bendecidos en tu amor y tu bondad, que hoy sea un buen día para PERDONAR, AMAR y SERVIR de manera generosa y misericordiosa. Amén.
Un muy feliz y amoroso jueves vocacional para todos.
Meditación del Papa
Es darse a sí mismo, dar el corazón, precisamente a los que no nos quieren, que nos hacen mal, a los enemigos. Esta es la novedad del Evangelio. Jesús nos muestra que no hay mérito en amar a quien nos ama, porque eso también lo hacen los pecadores. Los cristianos, sin embargo, estamos llamados a amar a nuestros enemigos. Hacer el bien y prestar sin esperar nada a cambio, sin intereses y la recompensa será grande. El Evangelio es una novedad. Una novedad difícil de llevar adelante. Pero significa ir detrás de Jesús.
Y podríamos decir: '¡Pero, yo... yo no creo que sea capaz de hacerlo!' - 'Si no lo crees, es tu problema, pero el camino cristiano es este. Este es el camino que Jesús nos enseña. '¿Y qué debo esperar?' Ir sobre el camino de Jesús, que es la misericordia; ser misericordiosos como el Padre es misericordioso. Solamente con un corazón misericordioso podremos hacer todo aquello que el Señor nos aconseja. Hasta el final. La vida cristiana no es una vida autorreferencial; es una vida que sale de sí misma para darse a los otros. Es un don, es amor, y el amor no vuelve sobre sí mismo, no es egoísta: se da. (Cf. papa Francisco, 11 de septiembre de 2014, en Santa Marta).
