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17-abr.-2026, viernes de la 2.ª semana de Pascua

Para ir a Dios que es amor, debemos subir por el escalón del amor al prójimo, por las obras de caridad, por las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado

Al despertar va dirigida a ti nuestra acción de gracias por estar junto a nosotros, darnos tu bendición, guiarnos y protegernos. 

Así como tu alimentaste a los que te seguían en el desierto y recibieron tanta comida como quisieron y aún les sobró —porque así es tu generosidad y sacias nuestras necesidades en abundancia—, permítenos estar  convencidos de que puedes llenar nuestra hambre y nuestro vacío, no precisamente con regalos que cubran nuestra necesidad concreta del momento, sino con el don de ti mismo; que nosotros sepamos acogerte con entusiasmo, porque queremos ser saciados de tu amor y realizar tus obras  y remediar tantas  hambres: el hambre de bien y de salvación, el hambre de verdad y de justicia, el hambre de amor y bienestar, hambre de salud, hambre de Dios. 

Señor, permite que tu generosidad sea la nuestra para que todo lo que demos a nuestros hermanos sea suficiente y que les sobre para compartir con los demás. Gracias, Señor, a ti te glorificamos por tu inmensa bondad y te bendecimos por tu misericordia. Que nuestros cinco panes sean de felicidad, de alegría, de solidaridad, de fraternidad y disponibilidad y los dos peces de fe y esperanza. Sean nuestra ofrenda y nuestra forma de ayudarte, para que los bendigas y multipliques. Que tengamos y nos sobre. Amén.

Feliz y generoso viernes.

Palabra del Papa  

El Señor tuvo compasión de la cantidad de gente que había ido a escucharlo, porque eran ovejas sin pastor, desorientadas. Y hoy mucha gente está desorientada en nuestras ciudades, en nuestros países. Por eso, Jesús les enseña la doctrina y la gente le escucha. Cuando luego se hace tarde y pide que les den de comer, sin embargo, los discípulos responden un poco nerviosos. Una vez más Dios ha llegado primero, los discípulos no habían entendido nada: Así es el amor de Dios: siempre nos espera, siempre nos sorprende. (…) Para ir a Dios que es amor, debemos subir por el escalón del amor al prójimo, por las obras de caridad, por las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado. Que el Señor, en estos días en que la Iglesia nos hace pensar en la manifestación de Dios, nos dé la gracia de conocerle por el camino del amor. (Cf. Homilía de S.S. Francisco, 8 de enero de 2015, en Santa Marta).

ORACIÓN 

Ayúdanos, Señor, a ser sensibles a las necesidades de la gente. Regálanos tus sentimientos para no pasar indiferentes ante el dolor de los que tenemos a nuestro lado. Haz que estemos atentos a la realidad que hoy vive tanta gente. Señor, hoy no solo hay hambre de pan, sino de paz, de alegría, de compañía, de consuelo… de ti. Ven, Señor, y reparte tu pan entre nosotros. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-17-de-abril-de-2026

Qué diferencia tan grande [hay] entre las preocupaciones de los escribas y fariseos y las de Jesús. A los fariseos les preocupa si se puede o no se puede comer en sábado; si se puede o no se puede comer sin lavarse las manos… En eso se entretienen, en eso pasan su vida. A Jesús le preocupa que la gente tenga lo necesario para comer, le preocupa que la gente sufra, que la gente no sea feliz. Y llama la atención que Jesús esté en el monte, lugar de oración, y desde esa altura contemple a la gente que no tiene para comer. Jesús, desde la plenitud del amor al Padre, ve mejor “los estómagos vacíos” de los hombres, sus hermanos. Y sólo cuando les da de comer, les habla del Pan de la Eucaristía. Podía haber hecho el milagro él solo, pero quiere hacerlo con la colaboración de los discípulos. Ellos le traen “cinco panes y dos peces”. Es verdad que el problema del hambre en el mundo nos desborda y es necesario que las naciones ricas y poderosas de la tierra se tomen en serio este gravísimo problema. Pero, mientras tanto, no podemos desentendernos. Demos lo poco que tenemos, aprendamos a compartir y Dios multiplicará nuestra generosidad. Al final del texto, también Jesús se sube al monte él solo. ¿Por qué? Porque le quieren hacer rey. Jesús huye de títulos de grandeza y de poder. ¡Bonita lección! Constantemente el papa Francisco nos habló contra aquellos que buscan títulos, dignidades, privilegios, hacer carrera dentro de la Iglesia. Nos preguntamos: Éstos, ¿qué evangelio leen? ¿En qué monte rezan?

«El amor es la explicación de todo. Un amor que se abre al otro en su individualidad irrepetible y le dice la palabra decisiva: “quiero que tú seas”. Si no se comienza por esta aceptación del otro, reconociendo en él una imagen real, aunque empañada, de Cristo no se puede decir que se ama verdaderamente» (Juan Pablo II Aloc. 13-IV-1980).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.