Dia de bendiciones y de alegría. Día para darle gracias al Padre celestial por el nacimiento de Nuestra Madre.
Alegrémonos celebrando el nacimiento de la Virgen María. Hoy es su día. El día de su cumpleaños. Una nueva vida que nace siempre es motivo de alegría. Cuánto más si nace la Madre de nuestro Salvador. Hasta en un tono filial, podemos entonar el ¡Cumpleaños feliz!
Hoy te damos gracias por darnos a María como madre nuestra. En ella nos muestras lo fuerte que es tu gracia y tu amor.
Danos una fe firme en las grandes y pequeñas cosas que tú haces por nosotros y ayúdanos a responder a tus regalos, con alegría y un corazón regocijado. Que María con su intercesión aleje de nuestros hermanos todo sufrimiento y todo mal. Que todos podamos aprender de ella que el Padre celestial valora todo trabajo y servicio hecho con amor y sencillez.
Tú, que siempre satisfaces nuestra hambre con el pan de la vida y sacias nuestra sed con la abundancia de tu vino, permite que nuestro servicio y entrega sean signo de que también queremos compartir nuestra riqueza con aquellos que tienen hambre o sed, de pan, de justicia y de amor; y que todos sepamos que tú estás siempre atento a nuestras necesidades, gracias a la intercesión de Nuestra Madre Santísima.
Un muy feliz y martes mariano, lleno de ternura, servicio y entrega al cumplimiento de la voluntad divina.
Palabra del Papa
Ella se nos presenta como un vaso siempre rebosante de la memoria de Jesús, Sede de la Sabiduría, al que podemos acudir para saber interpretar coherentemente su enseñanza. Hoy nos ofrece la posibilidad de captar el sentido de los acontecimientos que nos afectan a nosotros personalmente, a nuestras familias, a nuestros países y al mundo entero. Donde no puede llegar la razón de los filósofos ni los acuerdos de la política, llega la fuerza de la fe que lleva la gracia del Evangelio de Cristo, y que siempre es capaz de abrir nuevos caminos a la razón y a los acuerdos. Bienaventurada eres tú, María, porque has dado al mundo al Hijo de Dios; pero todavía más dichosa por haber creído en él. Llena de fe, «has concebido a Jesús antes en tu corazón que en tu seno» (san Agustín) para hacerte Madre de todos los creyentes (papa Francisco. 1 de enero de 2016).
