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6-jul.-lunes de la 14.ª semana del T. O.

Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe!

Inicio de nuestro primer lunes de este mes de julio y el nacimiento de un nuevo amanecer, lleno de fe y esperanza, porque nos colocamos en tus manos y te pedimos que todas nuestras obras y acciones lleven siempre tu bendición; lo que iniciamos de palabra y de obra cumpliendo siempre tu voluntad y la voluntad del padre celestial. Señor, en este día tu palabra nos invita a tener actos de fe como la de ese hombre jefe de los judíos que se arrodilla ante ti para suplicarte:” mi hija acaba de morir, pero ven e impón tu mano sobre ella y vivirá”. En un segundo momento esta pobre mujer que sufre por su enfermedad confía silenciosamente en ti. tu palabra es reveladora: «Ánimo hija! Tu fe te ha salvado». Dos momentos de una misma realidad: la fe. Una silenciosa y la otra confiada. 

Un momento para pensar: ¿estamos dormidos? Es necesario que tú nos despiertes, que nos cojas de tu mano para despertar a la verdadera vida. Tenemos que acercarnos plenamente a ti para tocar tu manto de fe, Esperanza y caridad para sentirnos totalmente sanos. En cualquiera de los momentos es ponernos en tus santas manos y saber que tú nos ayudas siempre. El primer caso es la fe de la enferma la que cura; en el segundo la niña sale del sueño, no de la muerte.

Ahora, Señor, te damos gracias, porque nos permites asumir con responsabilidad nuestro compromiso de fe; ayúdanos a permanecer de rodillas ante ti, y buscar tu compañía como fuente de gozo y esperanza a lo largo de nuestro camino. Amén. 

Feliz y bendecido lunes lleno de fe y de esperanza; de optimismo y de fraternidad. 

Palabra del Papa

“El hombre o la mujer que tiene fe confía en Dios: ¡confía! Pablo, en un momento oscuro de su vida, decía: ‘Yo sé bien de quien me he fiado’ ¡De Dios! ¡Del Señor Jesús! Confiar: y esto nos lleva a la esperanza. Así como la confesión de la fe nos lleva a la adoración y a la alabanza a Dios, el fiarse de Dios nos lleva a una actitud de esperanza. Hay muchos cristianos con una esperanza demasiado aguada, no fuerte: una esperanza débil. ¿Por qué? Porque no tiene la fuerza y la valentía para confiarse al Señor. Pero si nosotros cristianos creemos confesando la fe, también guardándola, haciendo custodia de la fe y confiando en Dios, en el Señor, seremos cristianos vencedores. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: ¡nuestra fe! (Cf. Homilía de S.S. Francisco, 10 de enero de 2014, en Santa Marta).

Yo sé bien de quien me he fiado’ ¡De Dios! ¡Del Señor Jesús!
ORACIÓN 

Jesús, en este evangelio que voy a meditar, me encanta poder acercarme a Ti como «Señor y dador de vida». En el caso de la niña, la vida ya la tenía prácticamente perdida; en el caso de la mujer, su vida se estaba malogrando y era como la antesala de la muerte. Gracias, Señor, porque Tú apuestas por la vida, por quitar el dolor y sufrimiento de las personas, por disfrutar viendo felices a los hombres y mujeres de este mundo. Gracias, Jesús, amigo de la vida.

 que voy a meditar, me encanta poder acercarme a Ti como «Señor y dador de vida». En el caso de la niña, la vida ya la tenía prácticamente perdida; en el caso de la mujer, su vida se estaba malogrando y era como la antesala de la muerte. Gracias, Señor, porque Tú apuestas por la vida, por quitar el dolor y sufrimiento de las personas, por disfrutar viendo felices a los hombres y mujeres de este mundo. Gracias, Jesús, amigo de la vida.

Amén. 

Oración a Nuestra Señora de Chiquinquirá

¡Oh incomparable Señora del Rosario de Chiquinquirá! Madre de Dios, Reina de los ángeles, abogada de los pecadores, refugio y consuelo de los afligidos y atribulados. Virgen Santísima, llena de poder y de bondad, lanzad sobre nosotros una mirada favorable para que seamos socorridos por Vos en todas las necesidades en que nos encontremos.

Acordaos, ¡Oh clementísima Señora del Rosario!, que nunca se oyó decir que alguien que haya recurrido a Vos, invocado vuestro Santísimo nombre, e implorado vuestra singular protección, fuese por Vos abandonado.

Animados con esta confianza, a Vos recurrimos. Os tomamos desde hoy y para siempre por Madre nuestra, nuestra protectora, consuelo y guía, esperanza y luz en la hora de la muerte. Líbranos de todo aquello que pueda ofenderos y a vuestro Santísimo Hijo, Jesús. Presérvanos de todos los peligros del alma y del cuerpo; dirígenos en todos los negocios espirituales y temporales; líbranos de la tentación del demonio, para que andando por el camino de la virtud, podamos un día veros y amaros en la eterna gloria, por todos los siglos de los siglos.

Amén.

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-6-de-julio-de-2026

El contexto de esta mujer que padece “flujos de sangre” es significativo porque, según la mentalidad de entonces, esta mujer estaba impura y, todavía peor, contagiaba la impureza a quien tocara. Ella, se acerca con sumo respeto a Jesús para tocar sólo la orla de su manto, pero no a ÉL para no contagiarle. Jesús le curó la enfermedad física y eliminó para siempre el   tabú de la sangre. Lo que quiere Jesús es que ninguna mujer sufra por ese o por otros prejuicios con relación a la mujer. Algo parecido ocurre con la niña muerta a los “doce años” justo a la edad en que ya se consideraba a la mujer apta para dar vida. La niña era un cadáver y, por tanto, contagiaba a quien la tocara. Jesús “la tomó de la mano”, pero no se contagió por eso. Y así cae otro tabú. El único pecado que contagia al hombre es la maldad que brota del corazón. El verbo que usa el evangelio “se levantó” es el mismo que se usa para hablar de la Resurrección. Jesús siempre nos levanta para vivir en plenitud. Y esta plenitud se alcanza con la Resurrección. Por lo demás, qué bello espectáculo el ver a Jesús levantando a la juventud cuando se hunde en el mundo de la droga o del alcohol.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.