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7-jul.-martes de la 14.ª semana del T. O.

Sabemos que la cosecha es abundante y estamos llamados a recogerla. Pero como nos dices somos pocos.

Despertamos señor para sentir el calor de un nuevo día. Gracias, Señor, porque tenemos la confianza y la fe puestas en ti. Hoy miraremos al horizonte llenos de esperanza y optimismo. No permitas que en este día vivamos la infidelidad por ir tras ídolos que pueden proporcionar aparente seguridad y otros ídolos que nos llevan a recoger solamente frutos amargos de desesperanza, vacío e infelicidad. Permítenos mirar dentro de nosotros para encontrar tu verdadera imagen. Y ya que nos pides trabajar por el reino, danos la fortaleza y la fuerza necesaria para ser verdaderos anunciadores de tu verdad. Sabemos que la cosecha es abundante y estamos llamados a recogerla. Pero como nos dices somos pocos. Mueve el corazón de tantos hermanos nuestros a tu llamado, para que ellos sean generosos en respuesta positiva. Gracias te damos porque sabemos que marcharás a nuestro lado y nada nos impedirá la completa felicidad. 

Protégenos y guíanos a través del Servicio, para cumplir la voluntad. NOSOTROS CONFIAMOS EN TI SEÑOR. DANOS TU SANTA BENDICIÓN. Amén. 

Un muy feliz y productivo martes lleno de tu amor, Misericordia y bondad. Recordemos que la mies es mucha. 

Palabra del Papa

«La mies es mucha»; quizá son pocos los obreros, porque están distraídos con otras actividades. Jesús, en cambio, está atento. Aquella mujer samaritana, según las costumbres, simplemente habría tenido que ser ignorada; sin embargo, Jesús le habla, la escucha, le da confianza sin segundas intenciones y sin desprecio.

¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad! Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es. Jesús incluso olvidaba comer, porque lo alimentaba la voluntad de Dios de llegar al corazón de todos (cf. Jn 4,34). De ese modo, la Samaritana se convierte en la primera de muchas evangelizadoras. Desde su aldea de despreciados y marginados, muchos, gracias a su testimonio, salen al encuentro de Jesús, y también en ellos la fe brota como agua pura. (Papa León XIV. 8-03-2026)

Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es
ORACIÓN 

Señor, me fijo en esta frase del evangelio: “Ibas proclamando el Evangelio del Reino”. Te figuro así: Vas a sembrar el mundo con tu zurrón bien repleto de buena semilla y la esparces por todo el campo en abundancia. Y lo haces con ilusión, con alegría, con esperanza. Haz que yo sepa ser misionero de buenas noticias y viva feliz en mi oficio de sembrador. 

Meditación https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-7-de-julio-de-2026

Señor, Tú has sufrido viéndonos como “ovejas sin pastor”. ¡Es verdad! Pero también has disfrutado viéndonos como “ovejas con pastor”. Las ovejas en el campo, sabiendo que ahí cerca de ellas está el pastor ¡qué maravilla! Pacen a sus anchas, no les preocupa lo que comerán mañana, ni si habrá agua para ellas, ni siquiera el miedo a la noche. Lo suyo es disfrutar en la pradera a la sombra del pastor. Qué maravillosa sería nuestra vida si nos fiáramos de Ti y supiéramos disfrutar de la vida sabiendo que Tú eres el Buen Pastor que cuidas de nosotros, nos defiendes, nos alimentas, y nos quitas el miedo cuando cae la tarde de una manera inexorable y nos empujas a atravesar la “cañada oscura de la muerte”.

Dices que “los obreros son pocos”. Lo que sobraba en Palestina en tu tiempo eran obreros. Entre fariseos, escribas, sacerdotes etc. había más de siete mil. Pero escaseaban los obreros que a ti te gustaban: los dispuestos a servir y dar la vida por las ovejas. Ahora lo mismo, tienes todavía mucha gente en la Iglesia. Sobran obreros mercenarios, que hacen negocio con la religión. Faltan pastores al estilo del Papa Francisco y el papa León XIV. De esos sí que tiene necesidad la Iglesia.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.