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8-oct.-jueves de la 27.ª semana del T. O.

«Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá» (Lc 11, 9). Con estas palabras, Jesús nos invita a dirigirnos con confianza al Padre

Abundantes bendiciones recibimos de tu bondad en el clarear de este que iniciamos con sentimientos de agradecimiento y confiados en tu misericordia. 

Hoy nos regalas otra lección de amor por medio de tu palabra. Abre nuestros corazones e inspíranos con tu Santo Espíritu para comprenderla: Hay tres verbos que en ocasiones sólo practican algunos: pedir, buscar, llamar. Si a estos verbos se les añade el adverbio "insistentemente" tenemos esbozado el camino de un verdadero seguidor tuyo. 

Pedir supone humanamente que no tenemos todo lo que necesitamos, tomar conciencia de nuestras limitaciones y admitir que Alguien tiene más que nosotros. 

Buscar implica experimentar la atracción de algo que tira de nosotros, admitir que hay un tesoro por el que merece la pena arriesgarse, sentir la espinita de muchas preguntas para las cuales no existen respuestas prefabricadas.

Llamar es dirigirnos a alguien con la confianza de que vamos a ser escuchados, invocar una presencia que nos supera y que al mismo tiempo se hace cargo de nosotros.

Insistentemente: todos los días, a todas horas, no sólo en ciertos momentos críticos o cuando no encontramos otra cosa mejor. Hoy no único que tenemos que decirte es gracias, Señor, porque hemos pedido y nos has concedido el amor, la salud, la familia. Te hemos buscado y te hemos encontrado, hemos encontrado tu presencia la de nuestros hermanos y —sobre todo— hemos encontrado el verdadero camino de la felicidad. Hemos golpeado, Señor, y has abierto las puertas de la esperanza de la fe y de la caridad, has abierto las puertas de nuestro corazón para que cuando otros vayan a golpear no las encuentren cerradas sino abiertas totalmente a tu querer y al querer de nuestros hermanos. Danos la paciencia para ser insistentes en nuestras súplicas; que en todo momento sepamos darte gracias por lo que tenemos y no nos cansemos de pedir insistentemente lo que nos falta: paciencia, bondad, misericordia, generosidad y tu presencia. A tu amor nos rendimos y en tu misericordia confiamos. Amén. 

Feliz y ambicioso jueves, sabiendo que hemos pedido y se nos ha concedido, hemos buscado y hallamos; hemos golpeado y se nos han abierto las puertas de tu corazón. 

PALABRA DEL PAPA

«Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá» (Lc 11, 9). Con estas palabras, Jesús nos invita a dirigirnos con confianza al Padre en todas nuestras necesidades. (…) “Pedir”, de hecho, es reconocer, en la pobreza, que todo es don del Señor y dar gracias por todo; “buscar” es abrirse, en la obediencia, a descubrir cada día el camino que debemos seguir para alcanzar la santidad, según los designios de Dios; “llamar” es pedir y ofrecer a los hermanos los dones recibidos con corazón puro, esforzándose en amar a todos con respeto y gratuidad. (…) “Pedir”, “buscar”, “llamar”, entonces, quiere decir también mirar hacia atrás la propia existencia, trayendo a la mente y al corazón todo lo que el Señor ha realizado, a lo largo de los años, para multiplicar los talentos, para acrecentar y purificar la fe, para hacer más generosa y libre la caridad. A veces esto ha sucedido en circunstancias alegres, otras veces por caminos más difíciles de entender, tal vez a través del crisol misterioso del sufrimiento. Siempre, sin embargo, en el abrazo de esa bondad paternal que caracteriza su actuar en nosotros y a través de nosotros, por el bien de la Iglesia (cf. Lumen Gentium, 43). (…) Sin Él nada existe, nada tiene sentido, nada vale, y el “pedir”, “buscar” y “llamar” de ustedes, tanto en la oración como en la vida, hacen referencia a esta verdad.  (León XIV, Homilía, 9 de octubre de 2025)

¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?
ORACIÓN 

Hoy, Señor, te pido más que nunca que me envíes tu Espíritu Santo. Sin Él yo no puedo rezar la oración del Padre Nuestro. Es verdad que en este día nos hablas de la necesidad que tenemos de rezar; pero déjame que te agradezca especialmente el detalle que has tenido de dejarnos esa maravillosa oración del Padre Nuestro. Es el compendio de la vida cristiana. Lo que caracteriza nuestra vida de cristianos es el sentirnos amados, atraídos, abrazados, envueltos en la ternura de un Dios que es Amor. Gracias, Señor, por tu desmedida, por tu despilfarro. Para un corazón que ama como nos amas Tú, todo te parece poco.

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-8-de-octubre-de-2026

Es interesante conocer los tres verbos que usa Jesús para la oración. El que ora pide, busca y llama. En este pasaje no se dice qué es lo que se pide, qué es lo que se busca, por qué y dónde se llama. Lo importante es la actitud de pedir, de buscar, de llamar. El hombre recurre a Dios como un pobre, que necesita de la riqueza de Dios; como extraviado, que necesita volver al verdadero camino; como un descartado, sin techo y sin hogar, que necesita volver a la casa del Padre donde encuentra: comprensión, ternura, y lo que no podía imaginar: banquete, alegría, música, fiesta. Notemos la diferencia de este evangelio con relación a la versión de Mateo. Aquí se dice: «Cuanto más el Padre dará cosas buenas a los que se lo pidan». (Mt 7, 11). Lucas, ha cambiado el “cosas buenas” por el Espíritu Santo. La comunidad de Lucas ha descubierto que, entre las cosas buenas que el Padre nos puede dar, nada mejor que el Espíritu Santo. Hay una verdadera unión entre el Espíritu Santo y la auténtica oración. Nosotros no sabemos pedir. Es el Espíritu de Jesús, que habita dentro de nosotros, el que clama desde nuestro interior y nos ayuda a decir ABBA [PAPÁ]. (cf. Ro 8, 15). Es el Espíritu Santo el que nos lleva a la auténtica y verdadera oración: la de sentir el gozo, el estremecimiento, de poder hablar con Dios como un niño pequeño con su papá. Sin la ayuda del Espíritu Santo, incluso la oración del Padre Nuestro se puede convertir en una oración más, sin profundizar en la novedad que le dio Jesús.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.